Facundo Cabral sus últimas correos, compendia la correspondencia inédita del autor con su amigo Carlos Alberto Requejo, y en ella testimonia su apego a la humildad, la sencillez y la esperanza, es decir, a la vida. Hombre iluminado como ninguno, profetizó en alguna de sus canciones: tal vez mañana me vaya. Esa premonición de la muerte, suceso al que solía referirse como «la mudanza», no le amedrentaba porque, como conflesa al final de este libro, agradecía «la alegría de estar en este maravilloso mundo, y con esta alegría entraré al otro, siempre en territorio de Dios».
Nacido en 1937 como Rodolfo Enrique Cabral, en La Plata, Buenos Aires, Argentina, eligió llamarse Facundo y así se le conocería universalmente. Cantautor, músico, poeta, escritor y filósofo, con una discografia cercana a las treinta producciones musicales, su principal creación fue su propia vida, levantada desde la marginalidad hasta el reconocimiento por la UNESCO como Mensajero Mundial de la Paz en 1996, y del presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, quien lo propuso para el Premio Nobel de la Paz.
En 1959 ya tocaba la guitarra y cantaba música folclórica, admiraba a Atahualpa Yupanqui, de quien con el correr de los años se haría amigo. Compone el gran éxito musical «No soy de aquí ni soy de allá», grabado en más de veinte idiomas e interpretado por cantantes como Julio Iglesias, Alberto Cortéz y Pedro Vargas.
Durante la última dictadura argentina era ya considerado un cantautor de protesta, lo que lo obliga a abandonar Argentina en 1976. En 1983 tiene los espectáculos Ferrocabral y Pateando Tachos (Discos de oro y platino). Realizó con Alberto Cortéz dos trabajos que recorrieron el mundo, Lo Cortez no quita lo Cabral y Cortezías y Cabralidades.
Se presentaba todos los años en la mayoría de los países de América Latina, donde llenaba los teatros, amado por un público al que no sólo agradaban sus canciones y su humor, sino también sus palabras de esperanza, amor, paz y libertad. Predicó, influenciado en lo espiritual por Jesucristo, Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta, tanto como predicó su amor a la literatura.
Aparte de las ya mencionadas, obtuvo innumerables distinciones, siendo al gunas de las más destacadas, ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, miembro honorario de Amnistía Internacional, y embajador de los pueblos an
dinos por la COMUNIDAD ANDINA.
El Trovador de América fue asesinado por una partida de siçarios la madrugada del 9 de julio del 2011, víctima de un atentado, pero su obra imperecedera queda para bien de los que sueñan, y avizoran, un mundo mejor.










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