La teoría general que se propone en este libro intenta alcanzar lo universal y necesario del mundo político, es decir, lo «uno» que existe en muchos y lo «necesario», o sea, lo que no puede no ser -o no puede ser de otra manera-, sin descartar lo que se verifica en la mayoría de los casos.
Se trata de arribar a estas metas mediante enunciaciones y proposiciones fundamentales orgánicamente formuladas, siempre en la medida de lo posible, pues como teoría general de la política tiene las posibilidades, virtualidades y limitaciones inherentes a las teorías que tratan acerca de las prácticas humanas sociales.
Se ha antepuesto en el título la preposición «para» en cuanto denota el fin o término al que se encamina una teoría general, quizás nunca acabada, en permanente hacerse. Podría haberse antepuesto también la preposición «por», en el sentido de estar a favor o en defensa de una posible teoría general.
Semejante defensa se impone, si se tiene en cuenta que esta teoría general propone formular y responder no menos de cuatro interrogantes fundamentales: ¿Qué es política? ¿Qué saberes versan sobre la política? ¿Qué relaciones guardan la política y los saberes políticos con otros ámbitos de la actividad y de los saberes humanos? ¿Qué virtualidad tiene todo ello para orientar y dirigir la acción política? Se trata de cuestiones importantes, en las cuales están comprometidas, de una u otra manera -de modo explícito o implícito, manifiesto o latente- toda teoría y toda práctica de la política, que nunca están solas ni aisladas, ni inmóviles.
Ello exige tomar consciencia de aspectos o dimensiones especialmente relevantes. Así, por ejemplo, una inexcusable «conciencia lingüística» conduce a la política como lenguaje y discurso; una no menos insoslayable «conciencia antropológica» percibe a la política como algo humano; una inevitable «conciencia cosmovisional» muestra a la política como concepción del mundo; la «conciencia cultural» revela en la política una forma de vida; la «conciencia histórica» muestra a la política en el tiempo: el continuo pasado, presente, futuro; la angustiante limitación del tiempo humano, las oportunidades aprovechadas o perdidas; la «conciencia epistemológica» incluye a la política como conocer y saber.
Nadie verdaderamente interesado en política puede desentenderse total mente de tales cosas.










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