EL POLICANTO DE LA INVENCIÓN: DARNAUCHANS
EL POLICANTO DE LA INVENCIÓN: DARNAUCHANS
INTRO por Gonzalo Fonseca
El 7 de marzo se cumplieron diecinueve años de la partida de Eduardo Darnauchans, mojón esencial en la historia de la música uruguaya y, por agregación, parte fundamental en mi banda sonora personal. El tiempo, que no perdona nada, denuncia que, 43 años han pasado de una de esas jornadas que quedaron grabadas (literalmente, tenemos la cinta en cassette como prueba) en la memoria de unos pocos privilegiados que asistimos al recital del Darno junto a Bernardo Aguerre dentro del ciclo “Abrimos la noche” el miércoles 23 de noviembre de 1983 en el Restaurante el Palenque, en pleno centro de Maldonado. Desde el nombre mismo, ese ciclo proponía la participación activa de músicos capitalinos de la camada nueva con otros de cierto renombre junto a músicos locales, grafía y trova para animar la resistencia y rasgar la tenebrosidad de la dictadura que todavía regía. La importancia de esas iniciativas audaces y los nombres de quienes fueron sus responsables cuando todo quemaba aún está por escribirse. Puntualmente, rescatamos para esta ocasión, la tarea de Carlos Peláez que, junto a Carlitos Rodríguez y Oscar Cruz organizaban, producían y promovían el mencionado ciclo en la calle 25 de mayo donde funcionaba el bodegón de la recordada familia Rodríguez Ruiz con los riesgos propios que conllevaba. 1983 fue el año del acto del Obelisco contra la dictadura, pero también el del Primer acto del Día de los Trabajadores autorizado por el régimen de facto, convocado por el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) por libertad sindical, trabajo, mejora del salario y amnistía general; de las clausuras de publicaciones como Búsqueda, La Democracia, Aquí, Opinar, ACF, Somos Idea, El Día; de las conversaciones del Parque Hotel; de la visita a Montevideo y Maldonado de los Reyes de España; de los operativos de captura a 25 jóvenes (11 mujeres y 14 hombres), casi todos militantes estudiantiles y en su mayoría afiliados a la Unión de Juventudes Comunistas que fueron brutalmente torturados y posteriormente procesados por la Justicia Militar. Fue el año de los ayunos de Perico Pérez Aguirre, Jorge Osorio y Adhemar Olivera en Serpaj; de los caceroleos masivos; de la Semana del Estudiante, convocada por la ASCEEP y la FEUU, que funcionaba en la clandestinidad; de la huelga de hambre de José Germán Araújo ante la clausura de CX 30 La Radio; del arribo del chárter de Iberia con 154 niños hijos de exiliados o presos políticos uruguayos provenientes de Suecia, España, Italia y Francia para pasar las fiestas junto a familiares y el año donde Uruguay obtuvo su 12º título de campeón de América empatando 1-1 con Brasil en Salvador de Bahía.
Dentro de un significativo movimiento cultural y social que también se desarrollaba en este departamento, este día preciso, 23 de noviembre de 1983 con su consiguiente noche del 24 germinó este reportaje, por añares traspapelado y ahora recuperado para todos Uds. Tener en cuenta el conjunto de circunstancias y situaciones ayuda a situarlo.
CANTO POPULAR Escribe Carlos F. Peláez
Diario Punta del Este, 24 de noviembre 1983
dónde dónde te has metido
que no llegas que no vienes
y empieza la función
que digo que no acaba…
Jueves 24, 3 de la mañana, lugar: mi casa. Allí, café por medio, Gonzalo Fonseca, Daniel Urrutia, Bernardo Aguerre y quien esto escribe mantuvieron una larga charla, con uno de nuestros más grandes poetas y cantores: EDUARDO DARNAUCHANS. Allí confirmamos algo ya sabido por todos, pero reafirmado en esta oportunidad: Eduardo es un tipo sensible, tierno y de una riqueza interior inconmensurable. Es nuestro mayor deseo que luego de leer la siguiente nota, Uds. descubran lo mismo que nosotros.
CUANDO ESCUCHO UNA CANCIÓN DE LOS BEATLES…
—Nos gustaría saber, a grandes trazos, cómo empezaste.
—Bueno, yo soy de Montevideo, pero viví en Tacuarembó hasta los 17 años. En el año 1970, se realizó el Festival de la canción joven de Tacuarembó, me presenté y gané como mejor voz; ahí me vinculé con la gente de Sondor. En 1971 fui a Montevideo, hice un par de recitales, y en 1972 grabé mi primer disco. La primera actuación que hice fue en «El concierto de La Rosa No 4», con Leo Antúnez y Opus Alpha.
—¿Dónde se puede buscar la raíz de tus influencias?
—Mis raíces están en Los Beatles, en los Rolling Stones, en Bob Dylan, en los antiguos españoles, como Luis de Milán, músico del siglo de oro español, también en la música renacentista-isabelina inglesa, y nombro a Dowland como el que más he escuchado y más me ha gustado, es música que de alguna manera podría ser llamada culta, pero no olvidemos que eran cortesanos; músicos que de alguna manera cultivaban la balada, lo que en definitiva es mi estilo, la balada clásica tomada por un uruguayo de hoy día.
—Vos decías recién que en el año 64 vivías en Tacuarembó, yo vivía en ese momento en Montevideo y no era tan fácil escuchar a Dylan, ¿quién fue el propulsor de eso en tus “pagos”?
—Yo tenía una serie de amigos no mucho mayores que yo, que tenían posibilidades de conseguir discos a veces en Montevideo, a veces en el exterior y así conocí a Dylan allá por el 67 y desde ese momento no paré de escucharlo nunca más. Sigo escuchando toda la música del sesenta, tengo amigos que viven buscando discos en las ferias, discos de antología y luego me los pasan a cassettes. Te pongo ejemplos, bueno… de Dylan tengo casi todo, pero también tengo a Barry Mc Guire, los Byrds, Donovan y Antoine, que significaron gran parte de mi vida; He olvidado la noche es un tema de Antoine, que grabe en el disco Sansueña en la versión castellana.
ya no soy del norte
de donde seré
señor aduanero
dígamelo usted…
—Con respecto a la corriente del Canto Popular ¿cuál es tu ubicación y qué pensás de ella?
—Yo parto de la base de que el Canto Popular no es un movimiento, en la medida de que un movimiento exige concertación, exige ponerse de acuerdo. El Canto Popular es la música popular uruguaya de ahora, la música popular no comercial. Considero que estoy en una arista del Canto Popular; no soy un individuo que practique el Canto Popular típico, con mis líneas de baladas y con mis cosas vinculadas con el rock y con el folk, estoy en una línea de coincidencia con ese sector, del que acá prácticamente no quedó nada; ahora Baldío está haciendo algo.
A mí me interesa mucho el público juvenil, el público de la adolescencia, el que va al liceo; pienso que ese público es formidable, es muy fecundo, creo entonces que a través de ritmos como el rock que se meten un poco por «la piel», no solo intelectualmente, aunque mis mensajes puedan ser intelectuales, pero con un soporte musical más sencillo y más directo se logran cosas lindas. En mis recitales he notado que sí, que la gente joven va, por supuesto -siendo enteramente sincero-, no muevo públicos masivos, se me ocurre que junto a Baldío es un poco a lo que aspiramos ahora.
—Me gustaría referirme a algo que dijiste antes; decías que vos no hacés el Canto Popular típico, sería bueno saber cuál es la diferencia que hacés, porque partimos de la base que el Canto Popular es lo que canta nuestro pueblo, lo que siente y vive nuestro pueblo, pienso que lo que hacés perfectamente entra en esa definición.
—De acuerdo, pero pongámonos de acuerdo en esto: hay como dos corrientes, una de raíz rural o de raíz folklórica, algo que sencillamente no hago, pese a que haga milongas, pero son milongas «perversas’, como yo llamo, milongas cambiadas; y por otro lado está la raíz urbana que es la cosa vinculada a la «tanguez» y al candombe, yo no hago ni tangueces ni candombes. Quiero decir, yo siendo uruguayo y de ahora no puedo escapar al fenómeno de Canto Popular, porque además en donde vaya a tocar hay gente que hace Canto Popular, yo también lo hago. Pero mi tendencia es vinculada a los viejos baladistas, llámense El cantar del Mío Cid, hasta Serrat, es vieja balada que por otra parte origina gran parte de nuestro folklore. Por eso decía yo que no es típico, porque de repente en un cantor típico del Canto Popular no vas a encontrar que se hagan cosas con reminiscencias folk, con reminiscencias del rock y yo no tengo ninguna inhibición de hacerlas y creo más, creo que hay que hacerlas y hay que mezclar todas las cosas.
Cuando dije que no hacía Canto Popular típico no quise decir que no me gustara y no quise decir que estuviera mal eso, simplemente digo que yo siendo fiel a mi formación y a mi pasado y a mis propios gustos, hago ese tipo de música y además ahora planeo hacer no sé si bailes, pero me gustaría, con Baldío estamos en eso; yo participé en el recital en que presentaron su disco, y disfruté muchísimo tocando con ellos y ahora tal vez vayamos a hacer más cosas de ese tipo.
mis pasos suenan en el alba muda
y no hay conejos en tu balcón
y la soledad gata mía en el umbral
de una catedral de sueños…
—Con tus canciones me pasan dos cosas: primero, en línea general son canciones un poco tristes…
—Sí…
—…claro que no hay muchos motivos para sentir alegría, eso es razonable; lo segundo es algo que he comentado con mucha gente y algo de eso se comparte, pero te he de confesar que me cuesta mucho entender tus canciones, o sea, usás toda una simbología, las armas de tal forma…
—…lo que pasa es que de repente el mensaje de la canción no interese tanto. lo que pasa es que ahora y desde hace un tiempo se utiliza mucho el sistema de pegada inmediata, el texto que pegue inmediatamente en el escucha y que lo hace exclamar una cosa, lo hace vibrar porque se identifica con lo que se está diciendo, porque es de llegada inmediata y porque es negro… negro, blanco… blanco. Yo me muevo en la gama de grises o en la gama de otros colores, a mí me interesa que la gente no reciba una cosa digerida sino que digiera y que saque sus propias conclusiones. De repente no estoy diciendo nada difícil, yo creo que mis letras no son, como tú decís, difíciles, de repente son trabajadas pero eso es un problema mío, que me cuesta hacerlas.
Pero considero que estamos muy saturados en el mercado de la música comercial de las cosas como… te quiero y te adoro… y por otro lado a nivel de ciertos sectores del Canto Popular… el America toda… y… los gringos todo mal… y yo creo que América toda, es interesante parte sí y parte no, y los gringos son buenos en una parte y muy malos en otra parte. Entonces no me ocupo de esos temas, más bien me ocupo de temas subjetivos individuales, y temas subjetivos e individuales de repente no hacen vibrar a las multitudes como para arrancar magníficos aplausos y que se caiga todo, pero pienso que siempre queda aunque sea una gotita en cada mente en el supuesto caso de que al oyente le interese lo que hago, yo busco que la gente piense.
—…los Beatles, andá a entender Lucy en el cielo con diamantes (acota Bernardo Aguerre).
—Yo me manejo fundamentalmente con climas.
por el camino abierto
el hombre con el niño
va seguro caminando
tímido a pesar del paso
firmes los pícaros ojos
que vieron mundos al revés
—Eduardo, ¿creés que la corriente del Canto Popular le ha aportado culturalmente a la gente?
—Sí, sí, por supuesto; aunque a mí algunos textos no me gusten, se nota manifiestamente una intencionalidad de mejorar los textos, está planteada la intención de decir eso lo mejor que se pueda, con las limitaciones del caso del que lo pueda hacer y las mías propias. Pienso que esa es una de las características del Canto Popular, de las cosas que unifican y por las cuales se puede decir… bueno, por esto es Canto Popular. En esto se diferencia el Canto Popular de un panfleto liso y llano o de una canción de Sandro, por ejemplo, la gente se ha preocupado, se lee mucha más poesía que antes.
El “Bocha” Benavídes decía, en la contratapa de una edición de Las Milongas, que son poemas y a veces bastante “oscuros”, “dedico este libro a los músicos que han trabajado sobre él, que muchas veces un texto de difícil acceso lo han hecho accesible”. O sea, con la melodía se hace accesible un texto y se lo difunde; es todo un tema, ¿no?
—Claro, un poco lo que logró Serrat.
—Bueno, lo que pasa es que Serrat es un maestro, yo de él no me animo a hablar. De todas maneras, yo pienso que lo mejor que ha hecho fue musicalizar a Antonio Machado, creo que ese es un ejemplo típico de un tipo que difundió, porque, ¿quién conocía a Machado más allá de los círculos intelectuales? La gente del pueblo, pero no el pueblo hipotético de discurso político, sino el pueblo en serio; la muchacha que trabaja de doméstica leía poemas de Machado; por eso no me quería referir a Serrat porque está a dos mil años luz.
—En otro orden de cosas, vos estás a la búsqueda de otras formas de expresión, por ejemplo, enriqueciendo tus textos musicalmente. Contanos cómo llegaste a esa necesidad.
—Sí, estoy en esa búsqueda y como una necesidad natural; con el crecimiento de la cosa, y la maduración y el trabajo continuo, uno se da cuenta de que la base fundamental es no quedarse.
A mí también me pasó, creía que en definitiva la música era una cuestión lateral, lo que más me importaba era el texto e inclusive trabajaba sobre poesía únicamente. Si hay elementos para incorporar que estén a nuestro alcance, hay que utilizarlos. Yo he tenido siempre la suerte de trabajar con Bernardo Aguerre, un tipo de gran rigor y que arregla muy bien, un tipo que sugiere mucho, que ayuda mucho, que tiene muy buenas ideas y eso hay que aprovecharlo.
Se llega a eso porque la vida sigue adelante y no puede ser que sigas tocando solo con una guitarra; en algunas actuaciones en público puede ser que no haya más remedio porque los medios son mínimos. Se trata entonces de anexar instrumentos que tengan lugar en las canciones, no se trata de llenar porque sí.
Ha habido aquí una polémica muy antigua, y de la que he participado con fervor, sobre el uso de determinados instrumentos y siempre he dicho, «todo bicho que camine, que venga a tocar con nosotros», o sea que todo lo que suene si es necesario en una canción sea incorporado.
toca cualquier golpeable cosa
amable, amantes manos
bajan suben sobre
parches madera
madre de ruido con compás
y contratiempo o-o- sea
música mú
sica
—¿Creés que el rock se puede integrar al Canto Popular?
—Perfectamente. El Canto Popular tiene, entre sus virtudes más notables, la de la amplitud. Nuestro público es el mismo que va a ver a León Gieco, no digo a Suis Géneris o a Nito Mestre porque es otra cosa, y León Giecco es un rockero argentino -vamos a aclarar-, un tipo muy abierto, un tipo muy solvente y un excelente compositor. El rock nos da la posibilidad de acceder a un sector del público que de repente no es tan frecuente en los recitales de Canto Popular, que es la juventud, la adolescencia, una etapa de la vida en donde la música te entra más por la piel que por el intelecto.
—¿Qué te aportó el «grupo» de Tacuarembó?
—Ah, me aportó un método de trabajo, aprendí a discutir las cosas, un compañerismo muy lindo, en fin, muy lindas experiencias; trabajar en grupo siempre y sobre todo una especie de «fiebre» de la composición, en aquella época yo componía tres o cuatro canciones por semana, por supuesto de esas canciones quedaron sólo dos o tres, ¿no?
Había una especie de ebullición contagiante con Larbanois, Carlitos Benavides y por supuesto con la “gran sombra tutelar” de Washington Benavides.
—Y sin modestia, ¿qué aportaste vos al “grupo”?
—Que yo sepa, como decía “la loca María” allá en Tacuarembó, “mía persona”. En realidad éramos muy chiquilines, creo que nos aportábamos mutuamente cosas, de repente yo al influjo de Benavides, la preocupación por los textos, de repente esa puede haber sido mi colaboración al «grupo». Hubo como una cosa interactiva, fulano puso tal cosa, mengano puso tal otra, fue una actividad de conjunto.
—De todos los temas has cantado, ¿cuál te gusta más?
—¿El tema que más me gusta?… Strawberry Fields For Ever, de los Beatles. No es un tema mío, lo que pasa es que de los míos no me acuerdo, porque los quiero a casi todos, hay algunos a los que odio…
—Los que odiás, ¿los cantás también?
—No, no los canto más ya.
—¿Qué pensás del disco Zurcidor?
—Pienso que es mi mejor disco. Pese a que hubo fuertes críticas pero… «ladran Sancho, señal que hay perros».
Nosotros creemos que hay talento, enorme talento, incluso dentro de ese conflicto interior que es propio de un hombre de nuestro tiempo. Pero también una enorme carga afectiva que es propia, también, de ese hombre.
Una muestra de todo lo anteriormente afirmado es el texto siguiente, que Eduardo escribió a su padre el Dr. Pedro E. Darnauchans Brum, y cuyo nombre es Pago.
Yo le debía esta canción doctor
yo le debía esta canción a usted
yo le debía esta canción doctor
guárdela dentro de su maletín
de tu infancia nada sé,
una fotografía amarillenta
aquel silencio de tu padre
el asma de tu madre que heredé
acaso un mundo verde
de árboles y caballos
caballos caballos.
yo supe que al dejar Textil
comías francés pan y arroz con leche
y para espantar espantos
colgaste un esqueleto en la azotea
imagino tu delgadez
y tus ojos hundidos que releen
releen releen.
oh tocador de armónicas
de polcas de rivera y en un pie
sentado en mis seis años
parado en la mitad de mi niñez
enciende luz consuélame
di que no hay nada en la oscuridad
di no hay diablo no hay diablo no hay diablo.
en minas de corrales fui aparcero de extrañas pesquerías
con que cansabas tu cansancio
llenándote el ford t de tarariras
y el sueño del dorado
los quilos de un surubí
y el agua y el agua y el agua.
yo sé que andás manejador
volando por caminos vecinales
en una media esfera blanca
volkswagen milnuevesesentaytres
no vas por un negocio
va un viejo estetoscopio
auscultar auscultar auscultar.
cómo quisiera levantar
un edificio de sonidos y de amor
cantarte un tango eterno
durando más que el bronce mi canción
pero me quedo mudo
juan de la cruz
balbucear balbucear balbucear.
qué tengo yo que cantarte
si tienes tus tan tuyas melodías
hechas de risas y de llantos
y gracias maldiciones y alaridos
sinfónica sirena
timbales de un corazón
y los timbres teléfonos despertadores.
Texto de Eduardo Darnauchans; incluida en el disco «Zurcidor» esta canción fue compuesta entre 1978 y 1980.
P.D.: Nuestro más profundo agradecimiento a Gonzalo Fonseca, Daniel Urrutia (conocidos cantores populares de nuestro departamento) y Bernardo Aguerre, porque de ellos hay mucho en esta nota.
P.D. Links complementarios
Para escuchar el recital (14 canciones una por una)
1 Resumen
2 Luna del ciempiés
3 Nieblas & neblinas
4 Tristezas del Zurcidor
5 Final
6 La Última Orquesta de Señoritas
7 Endechas a la muerte de Guillén Peraza
8 Memorias de Cecilia
9 Del rojo pelo
10 Canción de trasnoche
11 El instrumento
12 Desconsolados 2
13 Buenas noches
14 Milonga de Manuel Flores
BONUS TRUCK
Una voz abriendo la noche por Jorge Alastra

Comments (0)