SUSY SHOCK: POETA DE LA BARBARIE
SUSY SHOCK: POETA DE LA BARBARIE
NO HAY QUE DEJARSE MORIR, AUNQUE NOS MATEN
Por Sebastián Cucchi
Hace un tiempo, casi diez años, que conozco a Susy Shock. La conocí primero como activista trans sudaca, referente del movimiento que terminó con la aprobación de las leyes del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género en la vecina orilla y, luego, como poeta, performer, cantante, actriz y militante por los DDHH a partir de lo que ella llama pedagogía trans, es decir, ese enseñar con el cuerpo y con la palabra cuánto vale su vida y la vida de cada ser que habita este mundo. La vi una sola vez en mi vida, allá por diciembre del 2019, cuando fuimos una noche lluviosa con un amigo a ver el cierre del taller literario que orienta en Montevideo. Esa noche comprendí muchas cosas, sobre todo el sentido entero de la existencia asociado a la creación de ciertas formas de belleza. Susy performática jugaba con luces y sombras, con su voz imponente y con su poderoso discurso político, hay que estar juntos: reunirse, resistir y también arremeter contra el odio. En ese momento vivíamos momentos políticos difíciles, pero ella nos habló de solidaridad, de estar unidos y, especialmente, de nuestra capacidad para crear belleza y que esa belleza comunitaria sea al final el arma para cambiar el mundo.
Esa noche en Montevideo yo le agradecí internamente, con el acto político de mi presencia, todo lo que esa mujer ha hecho y hace por quienes la buscan para guarecerse de la tempestades y veleidades de la vida que, a saber, no son pocas. Creo que Susy Shock es un gesto en el arte que aún no ha revelado todo su potencial, que está tejiéndolo de a poco y con muchísima fuerza, para llegar a ser verdaderamente la poeta de la barbarie como se presenta en uno de sus textos poéticos más conocidos. Entiendo que esta denominación tan propia de Shock hace referencia a la oposición del concepto de civilización, esta civilización que conocemos, llena de odio y de exclusión.
La Loreta es, en realidad, un tango del 2024 que canta junto a la Bandada de colibríes.
Escuchame diosa de todas las divinidades
Qué es el amor
Comienza Susy Shock a estremecernos con su voz. Como si la Loreta fuera quien tuviera la respuesta divina, por tanto, la palabra para definir-conceptualizar aquello que es, según la ciencia, apenas neurotransmisores en el cerebro. Ahora La Loreta y Pibe roto (2025), en una preciosa edición ilustrada por Malena Guerrero para editorial Muchas nueces, se transformaron en dos relatos breves que salen a la luz para evocar el sentido de ese germen que es la unión y el amor sin cursilerías que tanto predica y vive la autora. La Loreta, de forma descarnada, narra episodios en la vida de esta aliada que es la Loreta, mujer trans, trabajadora sexual con su cacica manera de liderar a aquellas que llegaban a su casa y ante su presencia, a las que protegía y cuidaba de cualquiera de los terrores de la noche bonaerense. La Susy narradora prefiere los sucesos inconexos, pero siempre convenientes, que vienen a presentarnos a la Loreta en carne y hueso. Que más allá de la bestialidad, de los chongos, del despilfarro de vida por momentos, este personaje alude a la fortaleza de los vínculos que se presentan como sagrados: hay un devenir marica que reúne fuerzas materiales e inmateriales que hacen que la Loreta sea una suerte de faro para las navegantes que encallan en las costas de la sociedad, para aquellas marginadas por el poder, que se construyen todos los días como diosas de la noche, más poderosas y divinas por estar juntas. El relato va describiendo a fuerza de memoria el origen varón de la Loreta, en su Tucumán originaria, hasta la relación con La Juana, otra mujer trans, coterránea, con la que supo mantener un amor difícil, como si las dos hubiesen sido creadas una para la otra, correspondiéndose más allá de toda frontera, de toda concepción de género; sólo reconociéndose en la virtud de ser seres humanas que desean y practican el deseo libremente.
Hay una concepción, en ambos relatos, de la Literatura más bien mundana e híbrida: allí se mezclarán los géneros literarios, casi descuartizados, para proponer un relato novedoso. Shock parte de la base de que la Literatura, en tanto forma parte de las bellas artes, es un constructo humano que sirve para resolver los inconvenientes de la existencia. Allí expone pensamientos, recuerdos, ideas, en definitiva, todo el marco conceptual que construye en la pedagogía trans a la que nos tiene acostumbrados. La Loreta encarna esa pedagogía, esa praxis tan anticapitalista de la solidaridad.
Pibe roto es un relato de amor que desgarra por su profundidad. Allí interactúan Susy narradora y Joel, un pibe nacido para sufrir. Un pibe que es abandonado por su padre en varias oportunidades, que viene de una larga tradición de obreros en su familia y también de tíos en la cárcel por robo. Hay un rasgo social, una condición, a la que la narradora decide darle presencia para entender hasta dónde los héroes anónimos cumplen con la función social de salvarnos. Aquí podemos detenernos en la figura de Martín, su tío más cercano, que le hablará dentro del lenguaje posible para su género y su clase social, de sueños por cumplir, aunque no pueda utilizar el vocablo sueño para referirse a otra posibilidad de vida. El pibe roto está determinado, a partir de la figura de su tío, a ser algo más que un pibe chorro. La importancia de Martín en estas decisiones que se convierten en claves y definitivas en la vida del personaje, se reflejan en el tatuaje que se hace el pibe roto cuando su tío muere: se tatúa en el pecho Martín, como si de ese modo dijera también destino y transformara la pérdida en cierta victoria. El pibe roto está roto por las circunstancias de vida: por múltiples adicciones que padece, entre ellas, la música y la armónica que lo llevan a conocer a Susy y a enamorarse de ella; por la marginación y la pobreza. En este mundo regido por heteronormas, este pibe roto se anima a amar, no a pesar de las consecuencias, sino con las consecuencias de ese acto marcadas en la piel. El pibe roto y Susy se pasean por el barrio de la mano visibilizando aquello que en general se pierde en lo cotidiano, en lo mínimo, pero que destacamos a rajatabla siempre: el amor no tiene formas establecidas. Divididos entre Buenos Aires, Mar del Plata y Montevideo los dos personajes construyen una vida juntos que, para cualquier marica, es prácticamente otro sueño hecho realidad a pesar de que esta relación también surja de un concepto romántico y heteronormativo: la mujer trans y el chongo hermoso roto, partido, desmoronado por el sistema se enamoran y viven ese idilio como si en él se les fuera la vida.
El pibe roto construye, así como Susy a través del arte, belleza con sus manos. Crea los cimientos, las paredes, el techo, del lugar que Susy habitará en el terreno que las travas compran lejos de la ciudad constituyéndose como un paraíso terrenal para protegerse y utilizar de guarida. También esparce semillas por todo el lugar, cuando solo iban a quedarse en carpas, para que luego la naturaleza diera sus frutos: un hogar para la comunidad que lo abrazó y sostuvo en momentos difíciles. Esparce semillas como si el mundo se iniciara en ese momento y en ningún otro, como si ni hubiera otro principio más real, como si así devolviese a aquellas mujeres la posibilidad de la inocencia de mirar, asombradas o maravillas, la tierra prometida. Para aquellas travas amarradas a la vida como a un barco que zarpa sin ellas pero que aun así las lleva prendidas a él, con las garras, con las vísceras y todo lo que emana de ellas, porque serán la bandera de la verdadera libertad. Así que el pibe roto sí logra ser mucho más de lo que le deparaban sus circunstancias: tuvo alas y la curiosa capacidad de poder edificar el futuro trava.
Ambos relatos están también, paradójicamente, relacionados a la idea material de la muerte. No hablamos del amor compañero, aliado y subversivo entre la Loreta y Susy o bien, el amor pasional o intelectual que unen al pibe roto con Susy, hablamos de la pérdida, de la falta, de la ausencia que en realidad se transforma en presencia a partir de las prácticas cotidianas de deshacer el mundo. Y aquí un momento de silencio para recordar a todas aquellas que, con su voz, su mente y su cuerpo pusieron todo de sí para protegernos del dolor de la injusticia, de la desigualdad y el abandono. La Loreta y Pibe roto se ubicarán a partir de ahora en el folklore social, siendo testimonio verídico de aquella máxima de origen popular de que nadie, absolutamente nadie, se salva solo.
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La Loreta / Pibe Roto
Susy Shock
Muchas Nueces, 2025
164 pág.

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