El vértigo de la vida antes de “Toda la muerte”, de Horacio Verzi
El vértigo de la vida antes de “Toda la muerte”, de Horacio Verzi
por Miliana Cifuentes
@irseleyendo
22 capítulos señalados bajo el título de “secuencias” componen esta novela que combina historia, literatura, fotografías, música y noches de charlas etílicas.
Un viaje sin retorno es la vida metida en “Toda la muerte”, una invitación a internarse en “las tierras que nunca fueron de oro sino la refulgencia de la maldición de un dios olvidado” (2015:140).
Un gran despertador de la curiosidad que trae consigo este libro es el contexto histórico problemático que presenta: la trama se sitúa mayormente en Nicaragua, uno de los países más pobres de Centroamérica que entre 1960 y 1990 atravesó una lucha armada por derrocar a un dictador, un terremoto que devastó a la población, un cambio de rumbo con la toma del poder de los revolucionarios, una guerra civil signada por la intervención norteamericana y un retorno a la democracia.
Internarse en las páginas de la propuesta de Verzi implica animarse a ese viaje violento y salvaje del que es difícil salir indemne. La estructura de la novela invita también a pensar en una travesía -una ida y un retorno, con todos los desvíos del proceso- dado que desde el índice los capítulos se segmentan en apartados titulados: “Boarding”, “Departures”, “Arrivals”. Metidos en ese espacio de tránsito vivimos las turbulencias emocionales de Vicente, el periodista uruguayo que protagoniza la mayoría de los conflictos, y sus colegas -también reporteros- llegados de distintos lugares del mundo.
La belleza geográfica de una América alucinada
“El movimiento de gente y vehículos era por cierto muy cinematográfico, recordaba a esas escenas de la Segunda Guerra Mundial frente al Pacífico, o en la más reciente de Vietnam, esos grandes desplazamientos (…) que todos habían visto tantas veces en los documentales, en fotografías y en las películas de ficción; todo ello, naturalmente, traducido a la modestia de un paraje olvidado de América Central” (Verzi, 2025:137).
Quien haya recorrido algún país sudamericano un tanto más al norte de nuestras latitudes sabe que la realidad es una fantasía que se respira diferente, y que maravilla. Quien no haya tenido la oportunidad puede acceder, en estas páginas, a un avistamiento de esa singularidad, casi imposible de explicar a través del lenguaje, que fue motivo de ríos de tinta -por lo menos desde la década del 60- fluyendo en un mismo sentido: el de la denuncia de la violencia, la locura y el potencial soñador de nuestra América Latina.
Desde dónde se vive la realidad y cómo se cuenta
Sin dudas uno de los grandes desafíos que se enfrenta en la escritura es el de elegir cómo se convertirá la vida en palabras tipeadas para volver a vivir en la mente de un otro que habrá de descifrarla y reconstruirla. En el caso de este texto, el autor sitúa en un lugar de protagonismo a la figura del periodista o del reportero que propone una óptica de testigo extranjero, medio ajeno y medio salpicado del conflicto que busca contar. Pero la novela no es un relato periodístico de los acontecimientos revolucionarios en Nicaragua, sino que va a otro nivel y se concentra en los dramas, devenires e infortunios de aquellos que buscan registrar
y entender la realidad del momento histórico.
“Toda la muerte” (2025) pareciera ser la historia de un grupo humano que sabe que los años más productivos y efervescentes se juegan en ese mundo que no les
pertenece pero que los tiene capturados por la intensidad de las vivencias. Periodistas, fotógrafos, personajes del entorno (nicas, contras), camareras, azafatas, infiltrados políticos, compañeros de resacas y de juergas se reúnen varias noches en distintos bares nicaragüenses y discuten de cosas serias y de aparentes pavadas que esconden más de lo que dicen.
Los deseos y las frustraciones son ese lenguaje común que va uniendo y enredando a esos personajes llegados desde distintos puntos del mapa, Alemania, Holanda, Norteamérica, el Río de la Plata…, y aterrizan en un mismo lugar para ir desmadejando los hilos narrativos de la identidad humana, el amor, el sentido y el absurdo de las guerras, sus consecuencias y sus causas; entre otras cuestiones.
Cuáles son los sentidos de toda la muerte
Este subtítulo podría ser una de las búsquedas en el camino lector. En un intento de arañar apenas las subtramas que esconde la historia de Vicente y el resto de las y los periodistas, hay fragmentos que suenan como si alguien hubiese olvidado apagar la radio en algún cuarto dejando que la música y las imágenes se metan en el cuerpo del lector sin que éste llegue a percibirlo del todo. Y la muerte, como final de remanso o como corte abrupto y absurdo, como amenaza cercana o usurpadora de los otros, está presente todo el tiempo; pero no sólo desde un punto de vista de la falta sino también desde lo que su oscuridad permite vislumbrar sobre la vida (en quienes la sobreviven);
¿podía comprenderse que para el soldado, para el combatiente, la promesa de recompensa y hasta de renovación para el que logra salir del sufrimiento y sobrevivir a la matanza es tan fuerte que luego, en la paz, en las labores cotidianas de los hombres comunes, cualquier terreno llega a ser reconciliador de las contradicciones, de las penosas contradicciones de todos los posibles dilemas humanos y hasta puede llegar a ser trascendente? Sí, trascendente: sembrar maíz y cuidarlo y verlo crecer, sentarte en el porche de tu casa por las tardes y beber un fresco de pinol con tu mujer, ir los fines de semana a la riña de gallos y encontrarte con viejos vecinos o ir al juego de pelota, escuchar la radio, ir a la tienda a comprarte una camisa que te gusta, sentir, aunque no se sepa cómo expresarlo, que el sol y la luna no esperan a nadie para salir… (Verzi; 2025:270-271).
Al cerrar el libro las palabras resuenan en la mollera como si algo se hubiese escapado de las historias para quedar flotando por la casa, hechizándola de ese vértigo que persigue a los personajes, que quizá no sea otra cosa que esta presencia tanática que ya acecha desde el título.
Si se pudiera resumir la novela en imágenes deberíamos reconstruir con fotografías una serie de momentos, quizá de ahí el concepto de “secuencias”, pero nuestros ojos posmodernos no están entrenados para rescatar al detalle la belleza salvaje que pinta el paisaje de esta obra. Por eso cada uno tiene que buscar “hacer la foto” leyéndolo a Verzi, antes de que nos alcance toda la muerte.
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Toda la muerte
Horacio Verzi
Yauguru, 2025
424 pàg.

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